Cuando el libro te elige a ti

Como buenos cazadores de historias, vamos a la caza de aquello que nos va a gustar pero, ¿sabemos cuando realmente es el libro el que nos elige a nosotros?

Eh, tú, bibliófilo. Sí, tú, devoradora de libros. Vosotros también, amantes de las letras que adoráis sumergiros en las páginas de la novela que tenéis entre las manos mientras os quedáis embobados pensando en cuál será vuestra próxima aventura. Tú, el que olisqueas en secreto un libro nuevo, o tú, que te quedas embelesada pensando qué bonitos quedarán esos libros en tu estantería una vez esté la trilogía completa. Atentos todos, vamos a hablar de algo importante. Sí. De nuestro momento único y especial.

Todos somos grandes lectores y no hay nada que nos entusiasme más que tener la oportunidad de leer, leer y leer. Pero no podemos negar que, aunque somos amantes de las letras, de todas por igual, siempre nos decantamos por unas o por otras. Apreciamos más un género, ese autor, esa editorial que siempre saca lo mejor… como buenos cazadores de historias, vamos a la caza de aquello que nos va a gustar pero, ¿sabemos cuando realmente es el libro el que nos elige a nosotros?


Sí, está claro que prima una gran campaña de marketing detrás de cada portada llamativa, blurb incendiario o nombre de autor a golpe de talonario, pero dejemos frivolidades a un lado y pensemos en el momento mágico de escoger nueva lectura. Por mucho que nos vendan esa novela de turno como lo mejor del mundo mundial, no podemos negar que a veces hay una fuerza poderosa que nos hace escoger el libro de al lado, del que nadie habla, pero a nosotros sí que nos está hablando. Por defecto, nuestros pies siempre nos dirigen sin ser conscientes a nuestro género fetiche. O quizá al de nuestra última lectura que tanto nos ha gustado. El cuerpo, o quizá nuestra mente, ya sabe lo que quiere. Pero hablemos de cuando nos sentimos codiciosos y queremos más. Ahí es cuando entra la magia.

Empezamos a deambular por la estanterías de una librería, a acariciar los lomos de todos esos libros bien alienados, a dejarnos llevar por el olor a novela aún sin mancillar, y aquí entra el encuentro visual, el flechazo, el amor a primera vista, o a primera portada podría ser. No podemos negar que siempre caerá en nuestro punto de mira una portada preciosa, resultona, chillona o incluso polémica. Colores bien visuales, una composición atractiva o hasta una figura que nos provoque. Ese libro nos llama y nos provoca. Otro elemento igual e visual es el título. Qué maravilla poder leer todo tipo de títulos sin tener una percepción previa, sin saber realmente lo que te espera en su interior, para que sea el instinto el que te dicte que será una lectura sin igual. Y está claro que funciona, porque ¿quién no ha decidido leer la sinopsis de una novela tras ver que el título era gracioso o llamativo?
La sinopsis siempre juega esa pieza clave que nos hace decantarnos por uno o por otro. Contiene esa palabra clave que te lleva al corazón, que te hace contener un chillido de la emoción o simplemente necesita convencerte de que sí, obviamente lo quieres, aunque tengas 20 libros pendientes. Y si eso no es suficiente, leemos el nombre del autor, esperando que nos diga que lo compremos, y hasta lo releemos, como si fuera un mantra. Y sino, pues las recomendaciones de otros autores que aparecen en la portada. Sus palabras sobre lo maravilloso, estremecedor o increíble que les ha parecido siempre nos calan hondo, y nos acaban convenciendo de ese libro, el que tenemos en las manos, va a ser nuestra nueva obra maestra.

Sí, a lo mejor hemos querido parecer una persona mística y realmente venimos comprados de casa por ese anuncio que hemos visto en Twitter, pero eh, da igual, creedme: nos hemos dejado llevar por este momento que sólo un verdadero lector compulsivo sabe apreciar, y es lo que cuenta.

Decidnos, ¿cómo os llama ese libro que os ha escogido y ahora preside vuestra estantería?


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