¡Las peores excusas que damos para que nos dejen leer!

Continúamos con las peores excusas que damos los lectores para que nos dejen seguir leyendo... aunque no siempre funcionan

Hoy toca las peores excusas que decimos a nuestras madres, hermanos, novios o perros para poder seguir disfrutando de nuestro querido y amado libro. La anterior entrega fue: Las mejores excusas para no leer ni tocar los libros, ahora con aquellas frases que tendríamos que pensar mejor para que causaran el efecto deseado: seguir leyendo, y que, por el contrario, acaban enfadando más a la persona que requiere nuestra atención.

Las peores excusas

Vamos allá, te presento las peores excusas para continuar con la lectura:

Solo unas páginas más y me voy a cenar. ¿Quién no lo ha dicho nunca a su madre, padre o hermano cuando te llama insistentemente para cenar? Si cada vez que decimos esta frase, nos alimentáramos… no nos haría falta cenar nunca más. Viviríamos nutriéndonos de capítulos. Uno de detrás de otro y seríamos nosotros quiénes diríamos a nuestros familiares: ¿Un capítulo más para cenar? Pero como esto por el momento no va a pasar, nos conformamos con soltar esta frase y rezar para que te vuelvan a llamar dentro de 10 minutos, o que se olviden de ti y le den la comida al perro.

Me quedan solo un par de páginas para terminar el capítulo y me voy a dormir, prometido.  Sí, sí. Por más que prometas sabes en tu fuero interior que esto es no es así. De repente para ti, cada capítulo agrupará 3 más, siendo capítulos infinitos y no pudieron para hasta que tu padre te quite el libro de las manos o te apague la luz. Si me vas a decir que lees con la luz del móvil (que yo también lo he hecho), tu padre te dirá que como te vayas a dormir ahora, secuestrará tu libro y solo podrás pagar el rescate haciendo tareas de la cada. Yo que tú me lo pensaría antes de dar esta excusa. Créeme es de las peores excusas que hay.

Las peores excusas

Déjame que llegue hasta el final de la frase. La excusa típica del lector. Por todos los dioses, ¿a quién no le ha molestado que te llamen a mitad de una frase? Ya no te digo que tengas que cerrar el libro y ponerte hacer otra cosa. Esta excusa servirá si siempre que llegas al final de la frase, no comienzas otra.

No puedo parar ahora, estoy en el momento clave de la historia. ¿Y cuándo no es un momento clave de la historia, querido lector?

Espera, cinco frases, que están a punto de matar al protagonista y tengo saber cómo se salva. Tú ya directamente das por hecho que el personaje se va a salvar ¿o no? Te voy a dar la clave de por qué esta frase es de las peores excusas que decimos: simplemente porque te puede contraatacar diciendo: “Si sabes que va a vivir, cierra el libro y hazme caso, ahora”.

Y para acabar una de las peores excusas que podemos poner:

Mamá sé que tengo que fingirla menos y comprar menos libros, lo sé, pero qué prefieres: ¿que esté leyendo o de juerga con mis amigos? Dicha por nosotros, los lectores, a nuestros progenitores cuando te instan a que dejes de leer y te pongas a estudiar o a recoger la habitación.

Seguro que tú mientras estás leyendo estas líneas ya se han venido a la cabeza un par de frases que le dices a quien ha osado interrumpirte mientras estaba enfrascado en tu lectura. ¿Cuáles son las peores excusas que dices a tu familia o amigos? ¿Siempre sirven?


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