Injusticia (o no) en libros de youtubers

En numerosas ocasiones se ha desatado la polémica sobre los libros provenientes de youtubers, y en este caso hemos decidido discutir las dos caras de la moneda

No podemos negar que desde hace unos años el mundo de Youtube ha ido creciendo de manera considerable: así pues, algunos de los creadores de contenido han decidido probar suerte en el mundo de la literatura también. Ya hay multitud de libros de youtubers disponibles en las librerías de narrativa como Otoño en Londres (Andrea Izquierdo) o Besos entre líneas (May R Ayamonte y Esmeralda Verdú) y otros de carácter más dinámico como El libro troll (ElRubius) y el de AuronPlay con un título homónimo. Su puesta en venta ha llegado a tal extremo que hay secciones en páginas webs de grandes almacenes exclusivamente dedicada a estos.

El problema comienza cuando algunos de esos libros no habrían sido aceptados en ningún caso si no tuvieran ese “nombre”, ese respaldo seguro (también llamado seguidores) que va a aportar grandes cantidades de dinero tanto al autor o autora como al propio sello editorial. Por supuesto, no sabemos con certeza qué ocasiones han sido estas y desde luego no serán todos los casos iguales, pero determinadas impresiones no son del todo buenas. Esto nos hace pensar en lo que supone para los escritores noveles, que probablemente han trabajado mucho más duro y dedicado un tiempo mayor a ofrecer la mayor calidad posible para ver como son adelantados sin apenas esfuerzo por jóvenes que han alcanzado en poco tiempo una gran audiencia a través de otro medio.

Al igual que ocurre esta injusticia con los autores noveles, también podemos revelar la otra cara de la moneda: generamos un prejuicio, que no siempre es acertado, y que puede hacernos no dar ni una oportunidad a alguien que quizás se le dé bien tanto Youtube como escribir. Que de vez en cuando las editoriales se aprovechen del tiro mediático no significa que siempre vaya a seguir un mismo patrón: además, aunque nos cueste entenderlo, las editoriales siguen siendo empresas y está claro que van a querer sacar beneficio de su negocio (como cualquier otra persona, a pesar de que quizás este no es el método más moralmente aceptable).

Las opiniones son variadas, pero todas igualmente válidas. ¿Qué opináis vosotros?

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