Érase un final…?

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Érase un final…?

Finales tristes, esperanzadores, felices... tenemos muchos tipos de finales pero... ¿preferís que el libro termine abierto o cerrado?

Para los lectores, los finales son una de las cosas que más pueden aterrar. Y cuanto más nos esté gustando el libro, más terror nos va a provocar. Porque si bien es cierto que puede haber muchos tipos de finales, en sí podemos distinguir entre ellos dos más claves: los abiertos y los cerrados. A continuación, voy a plantear cada uno de ellos.

Un final cerrado es aquel, en el cual, el autor nos deja todo  bien atado. Es decir, con un final bien definido tanto por parte de sus personajes como por parte de la trama. Incluso, a veces, podemos conocer un poquito del futuro de los personajes tras ese final. En cambio, un final abierto es aquel, en el cual, el autor puede dejar algunas tramas cerradas, pero deja algún cabo suelto para que el lector se imagine, él mismo, por dónde podría ir la historia.

Los finales, al igual que los libros, hay para todos los gustos. A unos les gustarán más los abiertos y a otros los cerrados. Aún así, todos tenemos nuestras preferencias y, obviamente, los dos tienen sus ventajas y desventajas.

El final cerrado nos ofrece la opción de saber cómo termina todo. Sin excepciones. Con quién termina el protagonista, quiénes sobreviven o mueren,… En este caso, puede gustarnos o no, pero es lo que el autor ha elegido que pasara y no hay tu tía, no tenemos otro final alternativo que nos de la opción de que nos guste más.
Por otro lado, los finales abiertos en ese aspecto nos abre un gran abanico de posibilidades. Es probable que el autor resuelva lo imprescindible pero que deje a la imaginación qué pasa finalmente a la pareja principal, si van a terminar juntos o no, si la ciudad se reconstruye y sale a flote,… U otros aspectos del estilo. Eso dependerá ya de nuestras preferencias, ya que el autor nos da esa libertad. La ventaja es que así el lector siempre tiene más opciones de quedar satisfecho con el final ya que él mismo le da forma.

Personalmente, prefiero los finales cerrados. Me pueden gustar más o menos, pero soy de los que creen que ya que el autor crea su historia, tiene que darnos el final que él cree más adecuado. A mí me gusta leer y que, al acabar la lectura, sepa cómo finaliza todo, qué pasa con cada personaje y cada trama que presenta el libro. No me gusta tener que pensar si Fulanito termina con Menganita o no, si tendrá hijos o, al contrario, si Fulanito le dejará plantado en el altar para fugarse con su otra.

Pero como siempre, para gustos los colores. O libros en nuestro caso. ¿Qué preferís vosotros? ¿Finales abiertos que os dejen volar la imaginación? O, por el contrario ¿sois como yo y os gusta que os lo dejen todo claro al acabar de leer?