Reseña “Alianzas – Iria G. Parente y Selene M. Pascual”

 
PORTADA

MOTIVACIÓN A LA LECTURA

Realmente, la curiosidad de ver el primer trabajo de estas dos autoras a las que admiro y respeto muchísimo. Había leído antes Sueños de Piedra y cuando me enteré de la reedición de Alianzas con ese diseño tan bonito, no pude posponerlo más y me lo leí en dos días tan pronto comenzaron las vacaciones de Navidad.

SINOPSIS

Érase una vez un apuesto príncipe…

Érase una vez dos valientes princesas…

Érase una vez un enigmático trovador…

Érase una vez la guerra que unió sus destinos para siempre.

Bienvenidos a Faesia, una tierra donde los cuentos de hadas no son lo que parecen y los secretos se esconden tras la luna llena.

OPINIÓN PERSONAL 

Se nota mucho, muchísimo, como esta novela influyó a la posterior que fue Sueños de Piedra. En ambas, nos encontramos una historia de amor, cuentos, fantasía y magia. Por un momento, hasta se podría decir que son parecidas, si no fuera que la complicación de la trama de Alianzas es muy superior.
No olvidemos que es la primera parte de la trilogía Secretos de la Luna LlenaAlianzas como su primera novela hace honor a su nombre y posición con todos los honores.
El libro es en si una gran y larga presentación donde las que parecen ser las “alianzas” principales de una trama plagada de misterios, traiciones, magia, historias dramáticas y secretos que solo la luna llena puede revelar. En ese aspecto es brillante. No es solo una estructura básica de una trilogía (lo cual es difícil de ver hoy en día) sino que está hilado de una manera tan amena e interesante, que cuanto te das cuenta ya has llegado al final y tienes que sentarte a esperar a que saquen el siguiente. Lo cual es frustrante.

Por otro lado tenemos a los personajes. Hay muchísimos, a parte de la pareja principal y el consiguiente triángulo amoroso que se forma. Lo que más me gusta, es que no hay personajes secundarios como tales. Todos están tan extremadamente bien preparados y en profundidad, convirtiéndolos en seres casi reales con una gran complejidad.

Si de algo se caracterizan estas autoras es de la evolución de sus pequeñas criaturas, y en esta ocasión, me gustaría destacar los que parecen ser los cuatro personajes principales.

Por un lado tenemos a Seaben que puede ser frío y sanguinario al principio pero con el tiempo y pequeños toques de humanidad de Eireneel personaje da un salto más allá, permitiéndonos indagar sobre él y su evolución. Al mismo tiempo, Eirene muta. La que parece una princesa rebelde, no deja de ser una joven llena de inseguridades y responsabilidades que como siempre (y esto es un poco cliché) está con el corazón dividido.

Es aquí donde paso a hablaros de Drake cuya focalización y estilo narrativo es simplemente increíble, porque nos habla directamente a nosotros que somos su laud. En mi opinión, este personaje podría haber sido el favorito con diferencia, si durante su evolución a las autoras no se les hubiera ido un poco la mano. Quiero decir, creo que lo estropean un poco a partir de la segunda parte. Es un chico emocional que ha sufrido mucho pero…deja de ser real esos arrebatos, esos celos. Simplemente, parece un niño pequeño y llorón.

Y no hablaré de Fay porque mis esperanzas están en que su evolución llegue durante Encuentros.

VALORACIÓN

Es un libro que merece mucho, muchísimo la pena. Es posible que se haga lento, no en vano nos introduce en un mundo enorme, extensísimo y lleno de historia, razas, reinos, magia y secretos. Hay muchísimo que explorar en Faesia y sinceramente, para ser el primer libro, lo han cerrado y lo han desarrollado muy bien.

Espero, y cuento los días para que llegue la segunda parte. De verdad. Trabajos así ya no se ven estos días y espero con ilusión que sigan en la misma dinámica. Iría y Selene hacen magia, literalmente, cuando escriben juntas. Y es un placer continuar leyéndolas.

 

4.5

Impresionante

24 años, Pontevedra. Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente curso el Máster en Estudios Literarios y de la Cultura en dicha universidad, además del Máster en Formación de Profesorado por la UCAM.
Cuando no estoy muriendo entre estrés y café, colaboro como esbirro en El Libro del Escritor, redacto en MásVeinticuatro e intento dirigir mi blog The Last Chonicler.