Reseña “Los Apátridas. La Resucitadora” – Ester Pablos

 
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Motivación de la lectura

Ya desde que lo vi en el festival Celsius 232 de este año me picó la curiosidad sobre esta saga y no me había animado a cogerla porque el argumento no acababa por atraparme. Al final, como una débil, caí en sus páginas.

Sinopsis

Un hombre se debate entre la vida y la muerte en el desierto del Kalahari. Ha incumplido las normas y ha revivido a quien no debía. Su objetivo es encontrar a una joven resucitadora y activar su don a cualquier precio.

Ocho años más tarde, Latanisha descubrirá de lo que es capaz y, de la noche a la mañana, se verá inmersa en un conflicto que la llevará más allá de los confines de la Tierra. Perseguida por los hombres de un traficante sin escrúpulos y acompañada por Sonny, un joven apátrida, se dará cuenta de que su protagonismo en ese nuevo mundo que acaba de descubrir es mucho mayor de lo que jamás habría imaginado.

Opinión personal

Es un libro con el que hay que tener paciencia. Se nota que la autora aún no domina del todo el ritmo de la narración y que vamos como un coche por un atasco: tan pronto podemos ir exasperantemente lentos como ir demasiado rápido. Los momentos de pausa y acción se intercalan de forma muy drástica y teniendo en cuenta que todo el libro se desarrolla entre dos arcos argumentales (lo que le ocurre a Latanisha y lo que le pasa a Simonette) lo ideal habría sido que se complementaran entre si.

A pesar de todo, me parece una historia con mucho potencial y que por supuesto, es una trilogía digna de su nombre. Aunque me haya decepcionado un poco la estructura interna de esta primera entrega, se ve claramente como la estructura global de la historia está muy bien construida. La historia de los Apátridas, los Yahvés y los transigentes es maravillosa con los puntos justos de teoría conspiratoria que siempre te hacen pegarte a las páginas pidiendo más. Por si fuera poco, el cliffhanger final junto con las pequeñas pinceladas que nos deja entrever sobre lo que es la Sucesión hacen que si o si, queramos leer la siguiente entrega.

Ya para finalizar, me gustaría entrar en el tema de los personajes porque me encuentro con sentimientos contradictorios.
Como he comentado, la estructura interna del libro deja mucho que desear y esto afecta a los personajes. Así es como nos encontramos con una primera Latanisha que es del todo incoherente y que intenta mostrar un halo de perfección muy irreal contra una segunda parte del personaje donde empieza a ser consciente del gran peso que le tocará cargar desde ese momento hasta el fin de sus días. ¿Evolución del personaje? Si era lo que se intentaba, ha sido demasiado brusco. Metido a presión y con calzador.

Al mismo tiempo, tenemos personajes perfectamente formados como Sonny o Simonette. A pesar de tener personalidad muy poco vistas en literatura, hay que felicitar a la autora por su trabajo con ellos. Un alienígena, bueno apátrida, flacucho, devorador de libros y piltrafilla que parece condenado a la friendzone de por vida; y una niña mimada de 16 años cuya mentalidad quedó atascada en los 8 y le acaba de venir toda la adolescencia de golpe. Ser fiel y coherente con unos personajes así no es nada fácil, aunque ella haga parecer que es lo más sencillo del mundo.

Valoración

Para ser una primera parte es algo floja, aunque debo de admitir que la autora ha sabido dejar los cabos sueltos perfectos para que corramos a por la segunda parte, La Sucesión, que lleva en librerías desde el mes pasado.

Tengo interés por ver una posible evolución de estilo y de personajes, y lo admito, de la historia en si. Normalmente cuando te encuentras con extraterrestres en una novela piensas que es ciencia ficción, pero este no es el caso. A pesar de la utilización de elementos del género, no deja de ser una obra de fantasía juvenil bastante fuera de lo común y aunque necesita mejorar, estoy deseando seguir leyéndola.

4

Impresionante

24 años, Pontevedra. Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente curso el Máster en Estudios Literarios y de la Cultura en dicha universidad, además del Máster en Formación de Profesorado por la UCAM.
Cuando no estoy muriendo entre estrés y café, colaboro como esbirro en El Libro del Escritor, redacto en MásVeinticuatro e intento dirigir mi blog The Last Chonicler.